martes, 22 de febrero de 2011

Toma mi mano

Toma mi mano

Cuando tu espíritu cegue

Toma mi mano

Cuanto tus ojos se mueran

Toma mi mano

Cuando tus manos no besen

Toma mi mano

Cuando tu boca no sienta

Toma mi mano

Cuando tus oídos no amen

Toma mi mano

Cuando tu corazón no escuche

Toma mi mano

Cuando quieras mi alma

Toma mi mano

Si quieres soñar…

Codicia de ti

Planto mi lealtad a tus ojos

Ciegos al egoísmo y la traición

Regalo mis pensamientos de alivio

A tu alma vacía y aturdida de amor

Invento con mis manos tibias

Un camino de primaveras para los dos

Dibujo con mis labios húmedos

Un paraíso de verbenas para tu alma

Imagino en mi mente distraída

Tronos reinados por pasión delirante

Doblego mi corazón herido

A los deseos de tu aliento

Encierro mi demencia aturdida

En la cárcel de tus brazos

Revivo mis deseos sofocantes

Al movimiento de tu cuerpo

Y calmo mis miedos latentes

En el regazo de tu boca

Espejismo

Molina Navarrete
Cierro los ojos para verte…
Mis sueños elocuentes a tu cuerpo dan vida
Callo para hablarte…
En un pliego y una pluma mi alma te doy
Me siento para llevarte…
Mi mente pide a gritos poder imaginarte
En silencio converso al viento…
Mi voz navega en el y no te encuentro

Versos al querer

Momentáneamente como destellos de luz inquieta,
llegan a mis acilos de sentimiento
esperanzas en forma de caricias…
Capullos crecientes de emociones
se amontonan en forma de guerreros
que cabalgan batallando contra el olvido y la traición…

Mis afectos van remembrando
en cada paso dado por el amor,
el rostro infinito del bienestar…
Mientras el silencio embruja
con su manto de quietud,
las memorias que tus ojos tallaron
en mi árbol de ilusión…

Mi alma vagabunda se desplaza paciente y atenta,
en los barrizales de pasión espesa contenida en tus venas…
Caminos que me llevan caudalmente
hacia el pueril palacio de tu corazón,
perdido en aquel universo de estrellas dementes y fugases…
Vigilantes distraídas
de tu alma y tus deseos,
tesoros descubiertos por mi
en tus sueños cada noche…

Alameda Doliente

Respirando los olores de un abismal encierro
que cohíbe los sentimientos puros y temerosos de un voluble ser,
mantengo fijos mis ojos en un cielo espeso donde veo aparecer y desaparecer
las luces de mi vida taciturna
-Oh dolores de la pesadilla del querer…

Perdida como una pestaña en el mar se mantiene mi alegría,
resguardada en el temor y la cobardía de entregarme al mundo
y su voraz apetito de emociones
– Triste mención de amor al aislamiento…

Pobres de entusiasmo viven los corazones de este injusto lugar,
de calles empapadas con miedo inquieto a la desesperación
y yermos ríos de lágrimas desbordadas,
a causa del desamor insensible y despiadado hacia la libertad
– Baúles de sueños rotos…

Quimeras violentadas, son el grabado de los labios compartidos
entre los individuos residentes de laberintos turbios,
situados en los nidos de cada desquebrajado corazón
- Latidos impregnados de agonía…

Almas encerradas con barrotes de egoísmo enfermizo,
perturbando una a una las penosas ilusiones
que brillan de manera pobre y destellada
en el candil del oscuro desierto
- Mentes ciegas, ataúdes del deseo…

Mi espíritu reside en el oasis de aguas en olvido,
que asientan a su orilla el único andrajo
de confusa y perpetua compañía que solloza a mi vera…
La soledad.

-

A veces quisiera que no existieran las palabras
Que simplemente la voz fuera muda
Y no hubiese articulación alguna que produjera sonido
Que mis voces y las tuyas solo fueran actos
Y ellas solas llenaran los vacios
Que esos vacios solo fueran por ti
Y que solo tú pudieras llenarlos
Que el sentido fuera nuestro comunicador
Una mirada fuera un inicio, un abrazo un para siempre
Es mas fácil sentir, es más fácil ser sentido
Poder vivir sin ser simplemente seres
Que solo escuchan, que solo hablan
Poder ser un vegetal que solo registre sensaciones
A veces quisiera que no existieras
Para no tener que decirte lo que siento
Pero quiero darte mis poesías de sentimiento
Plasmadas en un tacto
Quisiera borrar las letras del alfabeto
Y anular las palabras de amor hechas para ti
Tachar cada significado existente del amar
Para eliminar el te amo del léxico universal
Y así poder convertirlo en un beso
Que solo tú podrás hacer real.

Cenizas



En estos tiempos de tempestad, de oscuras sombras que atemorizan

Solo comprendo una vez más que la soledad se perpetúa un poco más en mí

Y el sepulcro de mi felicidad se ilumina con pensamientos oscuros de mi inhumano pensar… Mi expectante sentimentalismo convierte a mi animo en un termómetro que no para de enfriarse y mi alma marchita baila con el olvido sin descansar.

En este momento imploro un crimen que acabe con todo en mí y necesito el respiro que nunca encontrare detrás de cada disfraz que pasa por mis ojos… Cada apariencia que de mi vida hace un agujero lleno de represiones y tristezas.

Afirmo que tengo un corazón agujerado de tantas balas que lo han acariciado, frías y espesas dejando dentro su huella…Una huella bordeada de supuestos, de dolores y recuerdos inmortalizados en las sombras que acompañan mis noches de bajo aliento… Me siento en soledad abrazando cada memorial de mis intensas batallas, que han terminado crudas, embalsamadas con el sentimiento del olvido y la afección profunda a la soledad… aludiendo a la fatal idea, de que en cada rincón del olvido iluminan inquietantes las cenizas del amor.

domingo, 20 de febrero de 2011

Infección

(Odiar es querer sin amar. Querer es luchar por aquello que se desea y odiar es no poder alcanzar por lo que se lucha. Amar es desear todo, luchar por todo, y aún así, seguir con el heroísmo de continuar amando. Odio mi calle, porque nunca se rebela a la vacuidad de los seres que pasan en ella. Odio los buses que cargan esperanzas con la muchacha de al lado, esperanzas como aquellas que se frustran en toda hora y en todas partes, buses que hacen pecar con los absurdos pensamientos, por eso, también detesto mis pensamientos: los míos, los de ella, pensamientos que recorren todo lo que saben vulnerable y no se cansan. Odio mis pasos, con su acostumbrada misión de ir siempre con rumbo fijo, pero maldiciendo tal obligación. Odio a Cali, una ciudad que espera, pero no le abre las puertas a los desesperados).
***
Odio a todas las putas por andar vendiendo adoraciones falsas en todas sus casas y sus calles.
(Odio la Avenida Sexta por creer encontrar en ella la bienhechora importancia de la verdadera personalidad. Odio el club campestre por ser a la vez un lugar estúpido, artificial e hipócrita. Odio el teatro Calima por estar siempre los sábados lleno de gente conocida. Odio al muchacho contento que pasa al lado, perdió al fin del año cinco materias, pero eso no le importa, porque su amiga se dejó besar en su propia cama. Odio a todos los maricas por estúpidos en toda la extensión de la palabra. Odio a mis maestros y sus intachables hipocresías. Odio las malditas horas de estudios por conseguir una buena nota. Odio a todos aquellos que se cagan en la juventud todos los días).
***
Odio las misas mal oídas… odio todas las misas. Me odio, por no saber encontrar mi misión verdadera. Por eso me odio… y a ustedes les importa?
Si, odio todo esto, todo eso, todo. Y lo odio porque lucho por conseguirlo, unas veces puedo vencer, otras no. Por eso lo odio, porque lucho por su compañía. Lo odio porque odiar es querer y aprender a amar. Me entienden? Lo odio, no he aprendido a amar, y necesito de eso. Por eso, odio a todo el mundo, no dejo de odiar a nadie, a nada…
a nada
a nadie
sin excepción!
 
Autor: Andrés Caicedo