martes, 22 de febrero de 2011

Alameda Doliente

Respirando los olores de un abismal encierro
que cohíbe los sentimientos puros y temerosos de un voluble ser,
mantengo fijos mis ojos en un cielo espeso donde veo aparecer y desaparecer
las luces de mi vida taciturna
-Oh dolores de la pesadilla del querer…

Perdida como una pestaña en el mar se mantiene mi alegría,
resguardada en el temor y la cobardía de entregarme al mundo
y su voraz apetito de emociones
– Triste mención de amor al aislamiento…

Pobres de entusiasmo viven los corazones de este injusto lugar,
de calles empapadas con miedo inquieto a la desesperación
y yermos ríos de lágrimas desbordadas,
a causa del desamor insensible y despiadado hacia la libertad
– Baúles de sueños rotos…

Quimeras violentadas, son el grabado de los labios compartidos
entre los individuos residentes de laberintos turbios,
situados en los nidos de cada desquebrajado corazón
- Latidos impregnados de agonía…

Almas encerradas con barrotes de egoísmo enfermizo,
perturbando una a una las penosas ilusiones
que brillan de manera pobre y destellada
en el candil del oscuro desierto
- Mentes ciegas, ataúdes del deseo…

Mi espíritu reside en el oasis de aguas en olvido,
que asientan a su orilla el único andrajo
de confusa y perpetua compañía que solloza a mi vera…
La soledad.

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